domingo, 22 de julio de 2012

Bolivar: Mi delirio sobre el Chimborazo

J. J. VILLAMIZAR MOLINA
PSIQUIATRA.
CRONISTA DE LA CIUDAD INDIVIDUO DE NÚMERO DE LAS ACADEMIAS DE MEDICINA E HISTORIA DEL TÁCHIRA
jj_villamizar@hotmail.com

Voy a considerar algunos aspectos médicos psicológicos de Bolívar en relación con su poema en prosa “Mi delirio, sobre el Chimborazo”.

Bolívar tenía, indudablemente, una personalidad hipomaníaca. No digo maníaca, porque este diagnóstico apunta alcampo de la psicosis y Bolívar no fue loco. Digo personalidad hipomaníaca, porque esta apreciación calza dentro de los trastornos caracterológicos,que no representan una enfermedad psiquiátrica mayor, sino que permiten al individuo desenvolverse razonablemente y vivir en sociedad.

“Mi delirio sobre el Chimborazo” es el retrato más perfecto de la personalidad hipomaníaca de Bolívar. Para el maníaco e hipomaníaco todo se le hace fácil. El mundo está al alcance de sus manos y todo lo sobrevalora con una grandiosidad ilimitada y fantasiosa. El mundo es de color atornasolado y deslumbrante. El hipomaníaco lo tiene todo junto a sí, va donde quiera, lo consigue todo, lo puede todo, se cree un dios. En este caso Bolívar se identifica con Jesús resucitado y triunfante, que desciende a los infiernos con su estandarte redentor y sube al paraíso que es la cumbre del firmamento. Se ha elevado sobre la cabeza de todos, lo ha poseído todo, ha superado a todos los hombres en fortuna, en fama y en grandeza, ya no le queda nada a donde ascender porque ha subido a la Atalaya del universo. Todo lo ha tenido en sus manos, ha visitadolos lugares terrestres y celestiales, ha hablado con el dios de lo infinito y se ha identificado con él, porque al maníaco le es permitido todo. El maníaco lo puede todo y a él nadale está vedado. Bolívar ha humillado a Belona, la diosa romana de la guerra. No hay sepulcro para él porque – y es cierto-está consciente que su grandeza y su genio serán inmortales.

Recuerdo mis días en Londres cuando al salir con mis compañeros del Springfield Hospital, mientras caminábamos a lo largo de los hermosos y floridos jardines de aquel bellísimo Hospital Psiquiátrico, la multitud de enfermas y enfermos maníacos se nos asomaban en nutridos grupos por las ventanas de los pisos superiores y nos gritaban:” We like to go with you. We are happy, very happy, extremely happy. We would like to go everywhere; to see every one, to talk to every body”.Es porque el maníaco se siente feliz en todas partes, quiere ir por todo el mundo y hablar de todo y con todos los que encuentre. En este caso Bolívar ha subido hasta la copa del firmamento. Ha hablado con el Dios de la eternidad, se ha equiparado a él. Bolívar, aunque todavía no ha llegado al Perú, pero si ha sido ya llamado por el Congreso del gran imperio del Tahuantisuyo, se creeel padre de los siglos, el arcano de la fama y del secreto, el poseedor de lo ilimitado, pues ya ha dicho que llevará el pabellón triunfante de la libertad desde el Orinoco hasta el Potosí. Dice que su madre es la eternidad, que los límites de su imperio los señala el infinito, que no hay sepulcro para él porque es más poderoso que la muerte. Haciendo uso de la onomatopeya dice que mira lo pasado, mira lo futuro y que por sus manos pasa lo presente. Es lo mismo que ha dicho Bolívar en otras oportunidades, cuando con orgullosa grandilocuencia ha proclamado: “Mi derecha estará en las bocas del Orinoco y mi izquierda llegará hasta las márgenes del Río de la Plata.Mil leguas ocuparán mis brazos.” Desde luego que estas expresiones las pone Bolívar en los labios del Tiempo. Pero, psicoanalíticamente, en este poema Bolívar se identifica con la deidad omnipotente, eterna e inmortal. Es el Mecanismo de Defensa del Yo, la Identificación, tan bien estudiado por Ana Freud en su libro “Mecanismos de defensa del yo” Es decir, Bolívar pone a hablar al Tiempo, para que éste diga y exprese lo que él quieredecir de sí mismo.

Revela también Bolívar en “Mi delirio sobre el Chimborazo” el complejo de Jesucristo. Porque igualmente se identifica, apelando al mismo mecanismo, nada menos que con el Redentor, puesto quehace unasoberbia. ostentación. Dice que el estandarte que tremola en sus manos (como el estandarte con que se representa a Cristo en su descenso al lugar de los condenados después de la resurrección), ha recorrido con élregiones infernales, y asegura que siente estas prisiones del averno bullir bajo sus pasos. Tal identificación con Jesucristo no puede ser más patente, porque el maníaco se identifica con las cosas más altas y sobresalientes; mássublimes. Se identifica con las personas todopoderosas y supremas.

Antitéticamente al modo de existenciamelancólico, la forma de existenciamaníaca se revela por la vivencia de una alteración del espacio que se le aparece al sujeto ilimitado y extenso, teniendo la impresión que los objetos se hallan al alcance de su mano. Efectivamente, Bolívar dice arrogantemente que él llega al eterno con sus manos, que siente junto a él los rutilantes astros, los soles infinitos. Durarte este trastorno de orientación autopsíquica y de orden cronológico el escenario para su drama pseudoalucinatorio y delirante es todo el universo inimaginable. Este universo está. al alcance de Bolívar; porque puede trepar sobre los cabellos canosos del gigante de la tierra y pisa la corona diamantina que pusieron las manos de la eternidad sobre las sienes excelsas del dominador de los Andes. El tiempo se ha acortado, el mundo es ligero y reluciente, claro, fugaz, móvil., como la personalidad de todo hipomaníaco.

El tiempo es rápido. Con una velocidad electrónica ha ido Bolívar desde el Orinoco hasta las encantadas fuentes del Amazonas y desde allí ha sido impelido a la copa del firmamento. La historia vital, lo social y los pensamientos aparecen saltando. Las impulsiones lo dominan todo y el tiempo de las vivencias es rápido. El mundo de Bolívar es para el optimismo. El optimismo es un estilo y un modo de existencia., lo quepermite al maníaco tomar todas las cosas bajo un sentimiento de facilidad. Todo es factibley se hace sin esfuerzo para el maniaco. Bolívar no conoce ninguna dificultad. Bolívar en “Mi delirio sobre el Chimborazo” recorrió regiones infernales, surcó los ríos y los mares, ascendió triunfantesobre los hombros descomunales y los cabellos canosos del gigante de los Andes. Mezcla, en estados verdaderamente crepusculares, de obnubilación y confucionales, como se ve en algunos momentos de la epilepsia del lóbulo temporal, lo real con lo inverosímil y el mundo se le presenta todo para sí, movilizándose dentro de su órbita que supone de un horizonte infinito y eterno. Todo esto le invita al maníaco a ascender, a deslizarse, aflotar, avolar en un cosmos fácil, transparente y elástico, coexistiendo el mundo psicológico interior con el de la realidad palpable.

El maníaco dispone, por decirlo así, de todo el espacio a su alcance. Bolívar se hace dueño del espacio que limita el infinito, como si el mundo estuviera empequeñecido y aproximado. Astros rutilantes, que son los soles infinitos, están a su lado, junto a él. mide sin asombro el espacio que encierra la materia. Se mueve en un escenario multidimensional y variable.

El lenguaje del maníaco está caracterizado por la fuga de ideas. Hay un juego verbal y una logorrea en estepoema en prosa que constituye verdaderamente un diluvio de expresiones. El lenguaje deja de ser un medio para convertirse en un fin; en un medio de relación para satisfacerse y colocarse al servicio de esta alegría y de esta potencia existencial. Sus manifestaciones son más fuertes que sus expresiones y sus pensamientos. Usa su saliva y escupe sus palabras en una expectoración a chorro continuo.

Por todo esto los puntos psicológicos en relación con la conferencia que ha dictado el Individuo de Número doctor José María Betancourt, revelan pues lapersonalidad hipomaníacade Bolívar y se pueden sintetizar así:

1).-Unas características espaciales de grandeza, de perspectiva descomunal, ilimitada de amplitud y de espacio.

2).- Unas características de temporalidad, absorción del pasado y del porvenir en el presente, sin posibilidad de detenerse en un momento determinado. Hay en el discurso una precipitación, un torbellino, una repetición incesante, y un retorno al pasado.

3).- La estructura de la consistencia del poema es volatilidad, ligereza, plasticidad, elasticidad.

4).- La estructura de la visión es luminosidad, claridad, un inmenso lecho de diamante para vivir la pseudoalucinación cenestésica,la visión de loscabellos canosos del gigante de la tierra que le sirven de escala para la ascención a la atalaya del universo.

5).- La estructura del colorido es de rápida transición, desde las sombrías prisiones infernales hasta la copa del firmamento donde parece haber sido trasportado por el genio del Dante Aligheri. Porque también se identifica en su delirio con este personaje del humanismo universal, mitad poético y mitad teológico, siendo su Beatriz la imagen soberana de Colombia. Por ello confiesa, disfrazando lametáfora literaria con la expresión de la supuesta fuerza perceptiva: “Me sentí arrebatado por la violencia de un espíritu desconocido para mí, que me parecía divino”.

6).- Estructura del humor. Es de alegría y festividad, porque él está en todas partes. Ha subido sobre la cabeza de todos yha dominado la tierra con sus plantas. Es el ánimo del “Daisen” alemán, como enseña el psicoanalista del existencialismoLudwing Binswagner.

7).-Estructura de la proyección en el mundo en la que se aprecia dilución en los contactos con los otros,especialmente por las expresiones verbales que constituyen una suerte de torrente o expectoración, más que un diálogo.

Psiquiátricamente me atrevo a adelantar que más que en un estado de inspiración poética, Bolívar escribió este poema en prosa en un raptuso estado crepuscular, muy parecido a algunos instantes crepuscularesque arremeten al ser humano en forma de equivalentes epilépticos o en la forma de algunos trastornos cerebrales que se presentan en las psicosis sintomáticas. Este trastorno cenestésico, esta perturbación de la conciencia que el mismo llama delirio al confesar que “un delirio febril embarga mi mente”, lo coloca en un estado psicológicamente anormal. El mismo confiesa que quedó yerto, extático sobre aquel inmenso diamante que le servía de lecho. Adviértase que quedó tendido no sobre una estera, fue sobre un inmenso diamante, porque todo es hiperbólico, porque el maníaco, todo lo eleva a la más alta potencia de la grandiosidad, porque el maníaco todo lo engrandece y lo abrillanta. El delirio de grandeza es su universo

El complejo de Jesucristo vuelve a aparecer, porque se cree con la facultad de resucitar por sus propias facultades; de abrir los ojos como los abrió Jesús al ciego de Jericó. En este trozo del poema Bolívar confiesa, quizá sinceramente, su fenómeno delirante, con alucinaciones visuales y auditivas, con delirios de grandiosidad y con trastornos cenestésicos. Porque psiquiátricamente las pseudoalucinaciones pueden ser vividas por el alucinado en su imaginación o en su pensamiento.

En cuanto a la crítica literaria, debo señalar que ésta es una de las páginas más bellas de la literaturavenezolana, producto del mecanismo del defensa del egoque se llama sublimación ante el delirio de grandezay la neurosis obsesiva por la fama y por la gloria. La sublimación ha producido obras verdaderamente geniales en la literatura universal. Se aprecia en la crítica literaria hermosas figuras de construcción, como el hipérbaton, la elipsis, el pleonasmo sin caer en la redundancia, la traslación, la onomatopeya, la paráfrasis, la prosopopeya y el símil. Esta riqueza retórica es tambiénpatognomónica del literato hipomaníaco. Quizá la rapidez de los acontecimientos, le llevaron a Bolívar a cometer dos groseras faltas gramaticales: Una es un error de conjugación verbal. En el párrafo en que describe su conversación con el tiempo - al identificarse con esta deidad - formula cinco preguntas. Usa en las dos primeras la segunda persona del singular, para pasar en su conjugación en las cuatro restantes a la segunda persona del plural. Porque pregunta “¿Crees que es algo tu universo”? en vez de preguntar ¿“Creéis que es algo vuestro universo”.?

Otra es un gerundio mal empleado: “Dejé atrás las huellas de Humboldt empañando con mi aliento los cristales eternos que circuyen el Chimborazo”. El error consisteen que la acción expresada aquí por el gerundio empañando, sigue y no antecede a la del verbo principal que es dejar.

Humanísticamente hablando, señores académicos, los venezolanos debemos estar orgullosos de que, literariamente, nuestro Libertador haya producido esta página.

Bibliografía:

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2).-Arieti, Silvano: AmericanHandbook of Psychiatry. Basis Books, Inc,. Publishers. New York

Bolívar, Simón: Obras Completas. Editorial Lex. La Habana, Cuba.1950

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4).-Dago, Pierre : Les victoires de la psichologie et de la psychanalyse. EseviereSquoia. Belgique ser les presses. Edit áTouernal – 7053.1972

5).-Ey, Henry:Manuel de Psychiatrie Masson et Cie Editeurs. Paris 1963.

6),-Freud, Ana: El Yo y sus mecanismos de defensa. Editorial Paidos. Buenos Aires. 1949

7).-Matías, Benildo: El Castellano Literario. Bogotá 1943. Segunda Edición

8).-Mayer Gross W, Elliot Slater. Martín Roth: Psiquiatría Clínica. Editorial Paidos. Buenos Aires. 1974.

9).- Paredes, PedroPablo: El Poema venezolano en prosa. Colección Medio Siglo de la Contraloría General de la República. Serie Letra Viva.

10).-Tallaferro, Alberto:Curso Básico de Psicoanálisis. EditorialPaidos. Buenos Aires. 1970

11).-Villamizar Molina J. J.. La Filosofía Existencialista y su Aplicación a la Clínica Psiquiátrica.

Conferencia inédita. San Cristóbal, 2.004

12).-Villamizar Molina J. J. Psicopatología del Libertador Simón Bolívar. San Cristóbal, 1983



Yo venía envuelto en el manto de Iris, desde donde paga su tributo el caudaloso Orinoco al Dios de las aguas. Había visitado las encantadas fuentes amazónicas, y quise subir al atalaya del Universo. Busqué las huellas de La Condamine y de Humboldt seguílas audaz, nada me detuvo; llegué a la región glacial, el éter sofocaba mi aliento. Ninguna planta humana había hollado la corona diamantina que pusieron las manos de la Eternidad sobre las sienes excelsas del dominador del los Andes. Yo me dije: este manto de Iris que me ha servido de estandarte, ha recorrido en mis manos sobre regiones infernales, ha surcado los ríos y los mares, ha subido sobre los hombros gigantescos de los Andes; la tierra se ha allanado a los pies de Colombia, y el tiempo no ha podido detener la marcha de la libertad. Belona ha sido humillada por el resplandor de Iris, ¿y no podré yo trepar sobre los cabellos canosos del gigante de la tierra? Sí podré! Y arrebatado por la violencia de un espíritu desconocido para mí, que me parecía divino, dejé atrás las huellas de Humboldt, empañando los cristales eternos que circuyen el Chimborazo. Llego como impulsado por el genio que me animaba, y desfallezco al tocar con mi cabeza la copa del firmamento: tenía a mis pies los umbrales del abismo.

Un delirio febril embarga mi mente; me siento como encendido por un fuego extraño y superior. Era el Dios de Colombia que me poseía.

De repente se me presenta el Tiempo bajo el semblante venerable de un viejo cargado con los despojos de las edades: ceñudo, inclinado, calvo, rizada la tez, una hoz en la mano…

«Yo soy el padre de los siglos, soy el arcano de la fama y del secreto, mi madre fue la Eternidad; los límites de mi imperio los señala el Infinito; no hay sepulcro para mí, porque soy más poderoso que la Muerte; miro lo pasado, miro lo futuro, y por mis manos pasa lo presente. ¿Por qué te envaneces, niño o viejo, hombre o héroe? ¿Crees que es algo tu Universo? ¿Que levantaros sobre un átomo de la creación, es elevaros? ¿Pensáis que los instantes que llamáis siglos pueden servir de medida a mis arcanos? ¿Imagináis que habéis visto la Santa Verdad? ¿Suponéis locamente que vuestras acciones tienen algún precio a mis ojos? Todo es menos que un punto a la presencia del Infinito que es mi hermano».

Sobrecogido de un terror sagrado, «¿cómo, ¡oh Tiempo! —respondí— no ha de desvanecerse el mísero mortal que ha subido tan alto? He pasado a todos los hombres en fortuna, porque me he elevado sobre la cabeza de todos. Yo domino la tierra con mis plantas; llego al Eterno con mis manos; siento las prisiones infernales bullir bajo mis pasos; estoy mirando junto a mí rutilantes astros, los soles infinitos; mido sin asombro el espacio que encierra la materia, y en tu rostro leo la Historia de lo pasado y los pensamientos del Destino».

«Observa —me dijo—, aprende, conserva en tu mente lo que has visto, dibuja a los ojos de tus semejantes el cuadro del Universo físico, del Universo moral; no escondas los secretos que el cielo te ha revelado: di la verdad a los hombres».

La fantasma desapareció.

Absorto, yerto, por decirlo así, quedé exánime largo tiempo, tendido sobre aquel inmenso diamante que me servía de lecho. En fin, la tremenda voz de Colombia me grita; resucito, me incorporo, abro con mis propias manos los pesados párpados: vuelvo a ser hombre, y escribo mi delirio.