martes, 13 de septiembre de 2016

10 Ideas para disfrutar la vida por Pedro Amador


No soy de consejos, pero estas son algunas ideas que seguro te ayudarán. Si las repites cada mañana, verás que son una excelente reflexión para empezar con energía.
1. Vive, recuerda que respiras. Es importante recordar que estás vivo a cada segundo.
2. Sueñacultiva tus ilusiones. Sólo los muertos dejan de soñar.
3. Comparte, no estás solo. Mucha gente compartirá tus sueños y quizás no has sabido encontrarlos.
4. Sonríe, todos ganan. Cuando compartes tu sonrisa se abre un mundo de posibilidades a tu alrededor.
5. Siente, muestra gratitud a la vida. Sonríe a nuevos pensamientos y emociones.
6. Escúchate a ti mismo. Después, a tu alrededor, sin creerte todo lo que te digan.
7. Actúa, de forma congruente con lo que dice tu interior. Con valor, decisión y sentido común.
8. Respeta, como forma de quererte y actuar con los demás. Desde la admiración y sin envidias.
9. Aprende, date permiso para equivocarte. Respeta los aprendizajes de la vida.
10. Disfruta, antes de que sea tarde. Quizás mañana no estés vivo.
Sí, de acuerdo, es muy fácil hablar, pero ¿por dónde empiezo? Desde nuestra más humilde experiencia hemos trabajado con pasión en realizar la primera aplicación de la felicidad, miGPSVital, con la que ponemos la tecnología al servicio de tu felicidad.
Tú pones los límites, ¿te atreves a disfrutar la vida?

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Tomado de http://www.pedroamador.com/10-ideas-para-disfrutar-la-vida


domingo, 11 de septiembre de 2016

11 PRINCIPIOS DE LA TERAPIA GESTÁLTICA QUE PUEDEN APLICARSE A LA VIDA COTIDIANA

11 PRINCIPIOS DE LA TERAPIA GESTÁLTICA QUE PUEDEN APLICARSE A LA VIDA COTIDIANA

 Por Jennifer Delgado
 Rincón de la Psicología 
2 de junio de 2011 

La terapia gestáltica es sin lugar a dudas una de las más interesantes desde los principios que nos propone por el simple hecho de que cada uno de ellos encierra una enseñanza que puede aplicarse en la vida cotidiana. Algunos de los principios de la terapia gestáltica más importantes y aplicables son: 

1. Hablar con, no sobre o de: Vamos a tratar de hacer encuentros permanentes, esto significa que no nos vamos a permitir hablar "acerca de nada ni de nadie'', esté o no presente aquí. Si lo está nos enfrentaremos directamente a él, si no también lo haremos a través del truco de imaginarnos que sí lo está. 

2. Hacerse responsable: Algo muy importante es aceptar que no hago ni digo nada que no quiero, ni por equivocación. Que lo que siento, lo siente v no me pongo a tratar de averiguar por qué es así. Es más, inclusive puedo afirmar que si no soy responsable de lo que siento, sí lo soy enteramente de lo que digo y hago con lo que siento, Así como yo no soy responsable de lo que siento, pues me surge espontáneamente, tampoco lo es persona alguna. 

3. Privilegiar el sentir sobre el pensar: No pretendemos que dejen de pensar. Sí que presten atención a lo que sienten. Lo que sienten puede ser anímico o físico. Ambos tienen localización en el cuerpo, si no pueden ubicar una emoción en su cuerpo, no están sintiéndola, están pensando sobre ella. 

4. No juzgar: Traten de quedarse con lo que sientan respecto de alguien. Es absolutamente imposible que no sientan nada, pero en todo caso, si no consiguen registrarlo, no cambien la situación por un libre ponerse a juzgar acerca de sus cualidades buenas o malas. No le sirve a nadie, ni al juzgado ni a ustedes, que sólo consiguen mantenerse alejados de sus propios sentimientos. 

5. No interpretar: Terminantemente prohibido interpretar. Interpretar significa asegurar que uno conoce las motivaciones del prójimo para hacer o decir lo que hace o dice. La mayor parte de 2 nosotros desconoce la mayor parte de las motivaciones de lo que hacemos o decimos. ¿Cuál es nuestro mérito, entonces para asomarnos a vidas ajenas?



6. No invadir el campo psíquico de otro: Primero y fundamental, no consolar, no abrazar, no decir palabras tiernas, no defender, en una situación en la que alguien precisa estar a solas con su malestar para contactarse consigo mismo. También es interrumpir, hacer "caritas" al otro para desviar su bronca, impidiéndole expresar lo que siente. 

7. No disculparse: Está íntimamente relacionado con hacerse responsable. Si te agredo y luego me disculpo, no te dejo en libertad de agredirme. Creo una situación falsa. (Si bien en ocasiones disculparse es fundamental, por lo que este principio debe aplicarse con mucho sentido común). 

8. No minimizar: Está relacionado con la pauta anterior. No es lo mismo decir: "Me da rabia lo que dices", que afirmar: "Siento un poquito de rabia". Si es poquito, no vale la pena mencionarlo, y si es mucho, disfrazarlo sólo tiene por objeto impedir la rabia ajena. 

9. No atemperar golpes: El modo más frecuente de atemperar golpes, consiste en pronunciar un largo discurso lleno de circunloquios, para que lo que quiero decir, se deslice subrepticiamente sin que se: note demasiado. Por ejemplo: "A veces, cuando te miro, me parece que algunas de tus actitudes no son todo lo lúcidas que creo que podrían llegar a ser". ¿Qué ha dicho? Nada, probablemente la otra persona ni siquiera ha captado el sentido. 

10. No interrumpir: Tratemos de registrar qué rodeos damos para no hacer algo. Por ejemplo, hay quienes tragan reiteradamente para no llorar. Interrumpirse es realizar algún tipo de maniobra para evitar que una emoción siga su curso completo, que se resuelve en acción. 

11. No manipular: La manipulación consiste en expresar, sin franqueza, una orden. Una conducía violatoria del otro, por cuanto le impide ejercer su voluntad con libertad, y se ve generalmente entrampado haciendo algo, sin darse cuenta si lo desea o no. El que lo manipula no se está haciendo responsable ni arriesga su relación con el otro. 

Obviamente, para aplicar los principios de la terapia gestáltica se necesita un gran conocimiento de sí mismo y mucha confianza; por lo que en un primer momento será difícil ponerlos en práctica. La clave está en no desesperar e irlos incorporando a nuestra cotidianidad poco a poco. 

Fuente: Baranchuk, J. Z. (1996) Atención aquí y ahora. Abadon Ediciones: Argentina. 

Publicado por Jennifer Temática: Tratamientos Psicológicos

lunes, 29 de agosto de 2016

Taller "La Rueda de la Vida" . Septiembre 2016


  • ¿Tienes un sueño, un proyecto y no encuentras cómo empezar?
  • ¿Sabes que entre tú y tu pareja las cosas no andan como antes y quieres establecer un nuevo comienzo y no sabes cómo hacerlo?
  • ¿ El dinero no te alcanza, sabes que eres un emprendedor en potencia pero no encuentras el camino?
  • ¿Sientes que los negocios no andan como esperabas?
  • ¿Quieres dejar de fumar y no sabes dónde y cuándo empezar?
  • ¿Tienes sobrepeso, eres comedor impulsivo y no sabes como  hacer?
  • ¿Te ha pasado alguna vez que quieres cambiar algo pero no sabes muy bien qué es? 
  • ¿Te gusta lo que hago?
  • ¿Te sientes “feliz” con la vida que estas viviendo?


El coaching aplicado por profesionales con las competencias necesarias te puede ayudar  a conseguir “ponerle patas” a esos “sueños” u objetivos

El coaching te aporta claridad sobre tu situación presente, en relación con lo que quieres y lo que no, con tu forma de pensar y tu manera de abordar los asuntos que te preocupan.

El coaching trabaja con las personas desde un punto de vista integral, es decir, los diferentes aspectos de su vida: familiar, pareja, social, carrera profesional…


¿De que sirve un sueño (objetivo) si no tiene patas (un plan) para llevarlo a cabo? Un coach profesional cuenta con técnicas y experiencia para ayudarte a crear un plan detallado y de alta calidad que te posibilite el conseguir tus objetivos.


“Conócete a ti mismo” es uno de los más famosos aforismos de la antigüedad griega de todos los tiempos. Significa que la principal necesidad de una persona para acceder a la sabiduría filosófica es el autoconocimiento.

Una de la herramientas que usa el Coaching para este autoconocimeinto es la “Rueda de la Vida” ella nos permite tener una visión clara y general de qué nos esta, es una herramienta muy simple, pero a su vez terriblemente potente, ya que es muy gráfica y percibimos de inmediato nuestras áreas de mejora, cuando quizá antes no eramos conscientes en absoluto. Además, lo realmente efectivo de este ejercicio es que la realizas y evalúas tu mismo. Entonces, el resultado que ves, es simplemente lo que tú estás pensando respecto a tu vida.


Este taller vivencial “La Rueda de la Vida Herramienta poderosa de autoconocimiento y direccionamiento existencial” esta diseño para que en 4 horas puedas conocer, y aplicarla en tu vida y comenzar a darle un cambio

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domingo, 28 de agosto de 2016

​El “daimón” o impulso creativo, un concepto de Carl Jung

La vida es un continuo discurrir de decisiones, algunas con implicaciones nimias, como la ropa con la que vestirse cada día o el plato de un menú; y otras que pueden modificar el sentido de nuestra existencia, como la elección de una carrera profesional, una pareja, un país de residencia, tener o no tener un hijo. En ocasiones incluso las decisiones más pequeñas pueden ser fuente de ansiedad para muchas personas.

Elecciones y circunstancias

Al momento de tomar una decisión nos puede preocupar las implicaciones éticasrelacionadas, o lo que pueda pensar la gente de nosotros si realizamos determinada acción, las satisfacciones o responsabilidades que le rodeen. Muchas veces también, lo que nos puede incluso atormentar, es pensar que la opción que no tomemos resulte mejor de la que hemos optado, o que el hecho de decidirnos nos impida optar por algo mejor que pueda presentarse después (una pareja, un trabajo, una vivienda). En este último caso, se revierte el dicho de “mejor pájaro en mano que ciento volando” y se prefieren los cien pájaros volando que decidirse por algo, muchas veces por temor a asumir los compromisos que implica dicha decisión.

Además de ser un continuo discurrir de decisiones, nuestra vida se encuentra condicionada por múltiples circunstancias. Algunas de estas circunstancias nos anteceden, como la genética que nos aportan nuestros padres, las expectativas de ellos hacia nosotros, el contexto socioeconómico y de socialización en el que nos desenvolvemos. También se nos van presentando circunstancias a lo largo de la vida, muchas de las cuales no nos dan posibilidad de elección, sino que se nos presentan (enfermedades, oportunidades de empleo, encuentros, accidentes). Así que vamos conviviendo entre lo que vamos eligiendo y lo que se nos va presentando.

En diversas culturas y momentos de la historia de la humanidad, se ha considerado que en los momentos de indecisión, sobre todo en los más significativos opera una especie de “fuerza” que nos induce a actuar en uno u otro sentido. A dicha fuerza se le atribuye también la responsabilidad para proponer e inducir las circunstancia que permiten expresar el “ser más profundo” de la personas. En muchas ocasiones las circunstancias que propone o impone dicha fuerza no son del gusto, ni hacen parte de las expectativas del ego, entendiendo este último como el aspecto más superficial, la parte más infantil de cada uno.

Podemos considerar a dicha “fuerza” como un elemento arquetipal, en el sentido de que ha tenido diversas manifestaciones en diferentes momentos y lugares en la imaginería de la humanidad.

El daimón y el destino

Los griegos la denominaron Daimon, los romanos la reconocían como ¨el genio” particular, en la mitología egipcia puede corresponder al Ba. En las culturas chamánicas se denominaba “alma libre”, el animal personal, el nahual. Era considerado como un elemento de vinculación entre los dioses y los mortales, con atributos tanto benéficos como destructores. En una jerarquía celestial, podrían ser catalogados como semidioses. En el cristianismo según la connotación luminosa u oscura que se le atribuya puede corresponder a los ángeles o a los demonios. Dichas imágenes pueden estar relacionadas a lo que actualmente nos referimos cuando expresamos la necesidad de escuchar nuestro corazón, sentimiento, intuición, alma, y desde una perspectiva más racional conciencia.

La existencia de una “fuerza” que nos conduzca por determinados derroteros, se encuentra en relación con la noción de destino; concepto que también ha tenido y tiene múltiples perspectivas.
Es popular la frase del filósofo presocrático Heráclito, para quien el destino del hombre es su carácter. Se puede interpretar dicha sentencia como que aquello que estamos acostumbrados hacer, es decir, nuestro modo de ser, nuestras conductas habituales, son lo que van forjando las circunstancias que nos vamos encontrando en nuestra vida.

De manera un tanto similar, para Sigmund Freud, el aparente destino fatal se encuentra auto inducido de manera inconsciente por el individuo. Pone como ejemplo aquellas personas cuyas amistades siempre terminan en traición, filántropos a los que sus protegidos retornan rabia en vez de gratitud, relaciones que pasan por las mismas fases y finalizan del mismo modo. Desde dicha perspectiva las personas repiten una y otra vez en un “eterno retorno” experiencias vividas que no han sido lo suficientemente elaboradas, y que han sido reprimidas por no ser compatibles con los valores consientes. Una de las premisas del psicoanálisis es el “determinismo psíquico” de nuestras acciones y pensamientos por contenidos inconscientes.

En líneas similares, Carl Gustav Jung consideraba que lo que no se hacía consiente en el ámbito psíquico, se vivía en el exterior a manera de destino. Sin embargo para Jung, la “compulsión a la repetición” a vivir determinadas tipo de circunstancias, son un intento de la psique para conducirnos hacia la realización de nuestro “ser más profundo”, hacia la expresión singular de nuestra alma, de nuestros potencialidades. Es en este último sentido que James Hillman, el mayor representante de la psicología arquetipal, continuadora de los planteamientos junguianos, retoma el mito de la bellota del alma.

El mito de la bellota del alma

Este mito alude a que de la misma manera que en la bellota se contiene el patrón del árbol de roble, cada individuo dispone ya en sí mismo su propio potencial de posibilidades singulares y únicas.
Hillman resalta la presencia en diferentes religiones, mitologías y sistemas de pensamientos actuales y pasados, de la imagen de una “energía” del alma única de cada individuo, que busca desplegarse a lo largo de la vida y que se manifiesta como una “llamada”, una vocación, un “destino”. Esta energía singular es un tercer factor que se une a la naturaleza y la educación en la compresión del crecimiento de los individuos. Hillman argumenta que para poder responder a esa llamada es necesario “crecer hacia abajo” como los arboles lo hacen con sus raíces, y así poder reencontrarse con el “verdadero yo”, con las necesidades profundas del alma.

Para Hillman, la motivación para la realización de sí mismo, no viene dada por el exterior sino por el “Daimón” interior de cada uno. El daimón se manifiestan en las circunstancia de la vida, en las oportunidades que se presentan, en las puertas que se cierran, en los espaldarazos y en las zancadillas, en los triunfos y en las derrotas; en nuestros miedos, nuestras fobias, nuestras obsesiones, nuestras ilusiones, en las sincronicidades. En todo aquello que nos conduce a expresar nuestro aspecto más genuino, aquello para lo que hemos sido “llamados”, y que muchas veces no va en la misma dirección de la expectativas de nuestro ego, que busca seguridad y reconocimiento.

Un medio privilegiado que tiene nuestro Daimón para expresarse son los sueños, y es por esto que hacen parte fundamental de la psicoterapia junguiana. En ciertos momentos de la vida son comunes los sueños en que perdemos o se nos estropea el móvil, o intentamos marcar y los números se desvanecen. Estas imágenes quizás puedan ser indicativos de las dificultades que está teniendo nuestra alma para atender o realizar la particular “llamada” para la realización de nuestro “ser más profundo”, de nuestra vocación.

La vocación, este aspecto singular que busca desplegar nuestra alma, se manifiesta en nuestros talentos, en las necesidades más apremiantes, en aquello que clama expresarse y que quizás hemos dejado de lado por burlas o por no acomodarse a nuestros planes consientes. La vocación puede o no coincidir con una profesión. Hillman resalta que por ejemplo hay personas que han nacido para la “amistad” o para aspectos que no son los suficientemente valorados por no ser productivos en nuestra sociedad.

La concepción del destino, según como se aborde puede ser una idea tóxica, paralizante, inhibidora de la acción, pero desde la perspectiva hillmaniana es una idea creativa y estimulante. Así, para Hillman el “captar los guiños furtivos del daimón” es un acto de pensamiento y de reflexión, de ver más allá de las apariencias, de profundizar en el fondo de los acontecimientos, requiere de un razonamiento minucioso. Por su parte considera que el fatalismo, es un estado de abandono de la reflexión, que explica la vida como un todo desde una amplia generalidad. El fatalismo, resalta Hillman, no plantea preguntas, y consuela ya que esgrime de la necesidad de examinar cómo se articulan los acontecimientos.

La psicoterapia junguiana y el daimón

La psicoterapia junguiana promueve el diálogo con nuestro propio “daimón” como símbolo de un factor que opera en nosotros y nos conduce a ser lo que siempre hemos sido, a desplegar nuestra mejor versión. Solo podernos sentirnos verdaderamente satisfechos cuando escuchamos a nuestro daimón, que nos cuida, en ocasiones nos abofetea, destruye nuestros planes, facilita encuentros, nos presenta oportunidades.

Se retoma el mito de la bellota en la psicoterapia junguiana, también en el sentido de que al igual que la bellota posee una sabiduría que le permite construir los tejidos, las hojas y los frutos del árbol de roble; el individuo posee una “sabiduría” para desarrollar su propia singularidad y potenciales. La psicoterapia junguaina no pretende cambiar una persona ni adaptarla a lo socialmente aceptado, como no se le puede pedir a un árbol de manzanas que de peras. Lo que se pretende entonces es aportar las mejores condiciones para que cada persona despliegue sus singulares frutos. No se puede intervenir en una semilla para que sea lo que no es, sino fomentar su propia potencialidad.

La psicología junguiana al referirse a dioses, daimones, alma, ser profundo, etcétera, no está presuponiendo la existencia de entidades metafísicas, ni reflexionando sobre su naturaleza, lo cual es ámbito de la teología u otras áreas del conocimiento. En el contexto de la psicología analítica, dichos términos deben ser concebidos como conceptos relativos a imágenes o factores psíquicos, que es posible observar en la práctica clínica, así como en manifestaciones simbólicas presentes en mitologías y expresiones artísticas de diferentes lugares y tiempos. La psicología analítica hace uso de la observación y reflexión fenomenológica para la compresión de fenómenos psicológicos, así como para la aplicación de dichos conocimientos, como método terapéutico encaminado el bienestar y la salud mental de las personas.

Referencias bibliográficas:

Freud, Sigmund. 1989. Más allá del principio de placer ; Psicología de las masas y análisis del yo y otras obras. Buenos Aires: Amorrortu.
Hillman, James. 1998. El código del alma. Barcelona: Martínez Roca.

Jung, Carl Gustav, and Jorge Navarro Pérez. 2009. La vida simbólica: escritos diversos. Madrid: Trotta.

Tomado de https://psicologiaymente.net/psicologia/daimon-impulso-creativo-carl-jung

domingo, 7 de agosto de 2016

Psicoterapia Gestáltica


La Psicoterapia Gestáltica va directo a tu experiencia en el aquí y ahora. A diferencia de otros enfoques, la Gestaltpone énfasis en lo que sientes, percibes, piensas y haces con tu vida en el preciso instante en que la vives. Más allá de lo que hiciste o debiste haber hecho en el pasado, lo que importa es lo que estás haciendo ahora, y… si te diste cuenta…nunca serás el mismo…
La Psicoterapia Gestáltica, amparada en la Psicología Humanista, el Existencialismo y la Fenomenología, toma en cuenta que quien acude a psicoterapia es un individuo cargado de potencialidades a ser exploradas y desarrolladas. El psicoterapeuta gestáltico va más allá de los síntomas, problemas o malestares, es un facilitador pues simplifica, hace fácil lo que ha venido siendo difícil.
El psicoterapeuta gestáltico ve al facilitado (paciente) como un ser humano que será acompañado en un proceso de autoconocimiento y, por ende, de crecimiento. Por lo tanto, el “paciente” gestáltico, deja de ser paciente y asume una participación activa junto a su facilitador, quien hace énfasis en su potencial de autodesarrollo hacia una vida saludable, en vez de hurgar en patologías a ser corregidas o curadas.
El objetivo de la Psicoterapia Gestalt es que el facilitado tome conciencia de lo que está haciendo con su vida para dar paso a nuevas y más efectivas maneras de percibir y accionar en ella. El psicoterapeuta facilita el descubrimiento de los cómo más que de los por qué, es decir, hace hincapié en el proceso que transcurre, en la vivencia, en la emoción, en lo que al facilitado le sucede por encima de los contenidos que verbaliza, pues es en el proceso de experienciar cuando descubrimos lo que estamos haciendo y sólo allí es que nos podemos dar cuenta.
Asimismo, la Psicoterapia Gestalt ve al pasado o al futuro como abstracciones temporales que sólo cobran vida en la medida en que están presentes. Mucho pudimos haber hecho y no hicimos, mucho podríamos hacer y no estamos haciendo, ¿de qué nos sirven las experiencias vividas y los recuerdos sino para transformarnos ahora?. Para laGestalt, el pasado no se modifica, el que cambia es el individuo en el instante en que toma conciencia. Igualmente, ¿De qué nos sirven las fantasías (estimulantes o catastróficas) si no las insertamos activa y creativamente en el presente?, el futuro no existe, el futuro es una idea que cuando llega, más vale que hayamos hecho algo más que soñar o temer…
El abordaje en Psicoterapia Gestalt implica una aproximación humana e ingeniosa hacia las posibilidades de todo aquel que solicite ayuda, haciendo uso del más poderoso instrumento psicoterapéutico: El Experimento. Mediante el Experimento transformamos el decir en hacer para que el facilitado vaya, a través del darse cuenta, otorgando los significados que le permitan reformular su existencia.
El facilitador gestáltico ni conduce, ni interpreta, ni hace juicios acerca de lo que al facilitado le sucede, usa la aproximación fenomenológica y trabaja sobre los procesos emergentes hacia la construcción de la experiencia. Dicha experiencia es única, particular y subjetiva, así como las elecciones que el facilitado tomará acerca de su vida, libremente y haciéndose responsable sobre cada una.
Y como el Dr. Guillermo Feo García expresa en su libro “Caos y Congruencia”:
“Al plantearnos que cada ser humano nace con la posibilidad de elegir su propio destino de acuerdo a sus individuales potencialidades, al descartar la creencia en la existencia de fuerzas ontogenéticas que determinan el devenir vital, al suponer que el hombre es capaz de accionar-se de acuerdo a sus propios intereses por encima, muy por encima de las circunstancias ambientales, el rol del psicoterapeuta gestáltico se hace claro.
Entonces, el ejercicio de la psicoterapia toma la auténtica senda que indica su origen etimológico. No busca modificar conductas, curar enfermedades -ni del alma ni de la psique-, otorgar felicidad, tranquilizar, solucionar problemas. No le interesa analizar ni interpretar los conflictos que el otro sufre. No persigue alterar las creencias de quien busca ayuda y mucho menos intentar que el otro cambie, porque simplemente ello es imposible.”
Lic. Victoria Robert
Psicoterapeuta-Supervisora
Directora Ejecutiva del CENAIF

Tomado de: http://cenaif.com/psicoterapia-gestalt/#

sábado, 30 de julio de 2016

Estrategias de trabajo gestáltico de sueños

Estrategias de trabajo gestáltico de sueños

Etiene Garza, Arturo Enrique

Hago una revisión de seis estrategias generales para el trabajo gestáltico de sueños con ejemplos y algunas sugerencias sobre su elección.
Introducción

A lo largo de 20 años de trabajar con sueños y de vivenciar diferentes formas de trabajar mis propios sueños con terapeutas tales como Myriam Muñoz Polit, Fernando García Licea, Martha Preciado, Martha Suárez, Leticia Peña, Paolo Quatrini, me parece que el común denominador de todos es el propósito de incrementar el darse cuenta del soñante, integrar aspectos no considerados de su vida, facilitándole la expresión de sentimientos y necesidades alienados. De ahí en fuera, los estilos y estrategias varían considerablemente. Este es un intento por sintetizar seis formas generales de trabajar los sueños desde el enfoque Gestalt que a mi me han resultado muy efectivas tanto en grupos de sensibilización como en sesiones terapéuticas. No es una lista exhaustiva ya que autores como Ginger ofrecen hasta diez formas diferentes de trabajar los sueños. Para los propósitos de este artículo distinguiremos  seis posibilidades de trabajo:
1. El Modelo proyectivo
2. El Modelo psicodramático
3. El Modelo estructural/simbólico
4. El Modelo relacional
5. El Modelo deconstructivo
6. El Modelo “Tai-Chi”
El Modelo proyectivo: Supone que cada elemento del sueño es una proyección del soñante y su propósito es reintegrar las partes alienadas de éste, representadas en dichos elementos. El énfasis está puesto en la identificación con cada elemento, su vivenciación y, posteriormente, la extrapolación a la vida del soñante. El papel del grupo es variable, generalmente corresponde al trabajo individual en grupo. El rol más frecuentemente desempeñado por el resto de los participantes es el de espectador y participan sólo hasta que termina el trabajo, reportando lo que sintieron y expresándole al soñante algún comentario. El proceso general de este tipo de intervención se muestra a continuación


Etapas del trabajo de sueño
I.             Pre-trabajo: Relativa a la relación con el paciente en la situación donde se va a realizar el trabajo (individual o en grupo). Es una especie de sondeo que puede guiarse de esta manera:
· ¿Cómo se siente el soñante de contar su sueño?
· ¿Qué lo lleva a narrarlo en esta situación?
· Si reporta que hay mucha tensión, hay que sondear  las fantasías que se ha hecho  acerca del trabajo de sueños.
· Verificar si hay expectativas y darles  principio de realidad.
· Si reporta que hay vergüenza…trabajar la exposición ante el terapeuta (y ante el grupo si es que se trabaja en presencia de otros)
· Verificar si está en psicoterapia o tiene algún problema de salud.
II.           Trabajo
1. Contar el sueño. Podría considerarse como la etapa inicial del trabajo de sueño.
· El paciente narra su sueño y aquí el trabajo del terapeuta es determinar qué le va pasando cuando lo oye: qué sentimientos emergen en él y qué imágenes. Esto es muy importante para empatizar con la persona y su sueño. Es crucial atender la fenomenología del soñante durante su narrativa a lo largo de todas las etapas del procedimiento.
· A veces se puede hacer un trabajo a partir de esta etapa en la que se “extrae la metáfora” general del sueño, se le refleja al soñante y se le pregunta en qué se parece a su vida. Esto puede ser suficiente para evidenciar los temas a trabajar sin tener que continuar con todo el procedimiento. No hay que olvidar que lo más importante es trabajar “con lo que está”…y a veces contar el sueño es el pretexto para tocar el verdadero asunto.
2. Contar el sueño en primera persona
· La clave de esta etapa es que lo cuente en primera persona y en tiempo presente con el objeto de que el soñante vaya “asumiendo” su propio sueño, es decir, que deje de percibirlo como algo “externo” y lo narre desde su autoría. Esto normalmente facilita o evoca las emociones subyacentes del sueño y las pone en el “aquí y el ahora”.  El tono emocional, que viene siendo el “color” del sueño es lo más importante y permite determinar la “estructura” del mismo. Finalmente el contenido es secundario. Hay sueños con diferente historia y el mismo tono emocional. Por ejemplo, entre soñar que pierdes el avión y tocar una puerta sin que te contesten, la constante es la frustración y es esta donde hay que poner énfasis.
· Si el soñante tiene dificultad para hacer esto es importante frustrar la evasión y ayudarlo con sugerencias correctivas “estoy frente a él en el lago” en vez de “él estaba enfrente de mi en el lago. Ayuda también que le hagamos preguntas contextualizadoras como por ejemplo: ¿El lago estaba a la izquierda o a la derecha de la cabaña?
3. Actuar los elementos del sueño
· Una forma de facilitarle tal identificación es proponerle que asuma la posición física del elemento (persona, animal u objeto). Luego pedirle que se describa a sí mismo físicamente…casi siempre pasa a los aspectos psicológicos de manera natural, pero si no lo hiciera entonces hay que hacerle preguntas tales como: ¿Cuál es tu función en este lugar? ¿Cómo te sientes siendo….y viviendo…? ¿Qué necesitas? ¿Cómo podrías satisfacer tu necesidad?
· Lo más importante aquí es que el facilitador empatice “con el elemento” y desde ahí lo entreviste. Hay que tener cuidado de que no se establezca un interrogatorio policial. La calidad de la relación con este aspecto del soñante es fundamental.
· Además de entrevistarlo, es recomendable que lo ponga a interactuar con otros elementos del sueño, sobre todo con los polares: el perseguido y el persecutor, la víctima y el villano, el niño y el anciano, etc. Ponerlo en la vida del soñante
· Todo este ejercicio tiene como propósito  facilitarle al soñante tanto que recupere sus proyecciones, como que deshaga las retroflexiones e incluso avance y ensaye una respuesta diferente (ajuste creativo) en torno a las problemáticas de su vida cotidiana. Si no aterriza en sus asuntos personales, el trabajo pierde sentido. De aquí que, a partir de la resonancia emocional que observemos durante esta etapa, es importante que le preguntemos cosas como: ¿Qué te dice esto de tu vida? ¿En qué te pareces a este elemento?
· Es muy factible que en la etapa anterior y en esta aparezcan asuntos inconclusos que hay que trabajar en una especie de paréntesis, para luego regresar al sueño. A veces, sólo son  insights (darse cuenta súbitos), en otras son asimilaciones de la experiencia más lentas y menos “aparatosas”. Las intervenciones que  deriven de esto pueden llevarnos a otros tipos de trabajo como son: polaridades, introyectos, etc.
4. Cierre
 · Normalmente después de trabajar uno o más segmentos del sueño y cuando apreciamos que la persona ha logrado avances significativos en sus ajustes, es importante que cerremos con intervenciones tales como: ¿Qué mensaje te da finalmente tu sueño? ¿Qué puedes integrar a tu vida de cada uno de los elementos trabajados?  
III.         Post-trabajo
Constituye el seguimiento de los efectos del trabajo.
· A veces el soñante puede tener somatizaciones, inquietud, insights en cascada… durante los días posteriores al trabajo. Si no es nuestro paciente es recomendable que nos mantenga informado de su proceso.
El Modelo psicodramático va más allá y considera que el sueño es además de una proyección, una retroflexión por lo que la vivenciación teatralizada es más efectiva. Aunque en el modelo proyectivo muchos autores emplean la dramatización, cabe distinguir que lo hacen desde el propósito de que el soñante recupere  la proyección. En el psicodramático, tal y como lo propongo aquí, el sueño refleja el sistema de relaciones que tiene el individuo con su entorno (social y físico) y la dramatización la hace evidente. Tiene la enorme ventaja que todos los elementos pueden ser representados simultáneamente, lo cual permite una visión más holística, menos fragmentada, del patrón de relación del soñante con su entorno. Una intervención de esta naturaleza permite a veces reconfigurar incluso paradigmas de vida. A diferencia del proyectivo, la participación del grupo es crucial y mi impresión es que se logra una mayor intimidad entre los miembros y hay un impacto radial que incluye propositivamente a todos, no sólo al soñante. Es el modelo más incluyente. Con algunas variantes, el procedimiento general consta de los siguientes pasos:
1) Se cuenta el sueño (puede o no hacerlo en primera persona)
2) Se le pide al soñante que elija compañeros de entre el grupo para que representen su sueño tal y como lo recuerda aquí y ahora. El dirige la puesta del sueño hasta que ya considera que es lo más aproximado.
3) Se le induce a que lo vea y reporte lo que siente y recuerde.
4) Se le solicita que represente al elemento que más le inquiete. (a veces puede ser él mismo, a veces no; también se le puede hacer la solicitud directa: “Conviértete en el  personaje X”)
5) Se procesa su experiencia con la representación de cada uno de los personajes (no tienen que ser todos, a veces uno o dos bastan para que se llegue a una  problemática importante).6) Se cierra procesando el sueño como un todo, puesto en la vida de la persona. Se facilita el que encuentre relaciones, similitudes, significados. (Con frecuencia lo que  más le impacta no es lo que puede verbalizar sino lo vivido a nivel de awareness).
El Modelo estructural/simbólico: Muy propicio para trabajar con el soñante en ausencia de un grupo o cuando el grupo es de reciente creación y no hay mucha disposición a participar. Al igual que en el modelo anterior, el énfasis está en la estructura del sueño y se concretiza a través de objetos o cojines donde el soñante vuelve espacial dicha estructura, al ubicar cada uno de los elementos oníricos en distancias y posiciones significativas. Por supuesto, las primeras etapas de este tipo de intervención son similares a las del modelo proyectivo, en el sentido de contar el sueño en tiempo presente y en primera persona. Posteriormente se le invita a que observe como están configurados los elementos y que disponga de un momento para meditar sobre la posible relevancia que pudiera tener esto en su vida. Luego se le pide que represente cada elemento, dentro de la estructura onírica/espacial. La entrevista  debe ir encaminada a que el elemento en cuestión exprese lo que le pasa en relación a los otros elementos. El cierre se puede hacer pidiéndole que sintetice el significado del sueño como un todo en una frase. Este modelo da buenos resultados cuando en la  producción onírica aparecen los miembros de una familia o cualquier otro grupo importante.
En cierta ocasión trabajé un sueño de tipo “estampa” en el que  no había movimiento: los cinco participantes aparecían estáticos en una sola escena. Eran los padres, el marido, uno de los hermanos y la soñante. Generalmente cuando en un sueño aparecen los familiares, emerge el sistema de relaciones, no sólo es una proyección, ni una retroflexión. Bajo este supuesto, entonces se utiliza una estrategia que lo ponga en evidencia ante los ojos del soñante. En el caso que comento utilicé cojines que el soñante utilizó para ubicar cada uno de los personajes. La experiencia me informa que la proximidad o distancia entre los mismos revela sus nexos, alianzas o conflictos de la vida real. Al tener una visión de conjunto del sueño, más espacial, el soñante empieza a tener movilizaciones emocionales importantes que debe ir expresando momento a momento. La siguiente etapa fue ubicar a la soñante en cada uno de los cojines y ayudarlo a expresar desde cada personaje sus sentimientos y necesidades con la ayuda de un interrogatorio mesurado y respetuoso. Recuerdo que fue un trabajo muy intenso y prolongado. Duró dos horas y la soñante se enfrentó a una dura verdad: la familia feliz que ella se había fabricado no existía. En lugar de ello observó con toda claridad la hostilidad entre sus padres, la desrresponsabilización de su hermano,  el cansancio de su pareja y asumió el dolor que todo esto le causaba.
El Modelo relacional, derivado  de Isadore From (en Ginger & Ginger, 1993), supone que la persona cuenta su sueño a alguien en particular por un propósito especial. Si es el terapeuta, el sueño es una retroflexión que tiene que ver con la relación entre ambos, con la situación terapéutica misma y se busca evidenciarla y ponerla al servicio del proceso terapéutico. From indica que esto es válido cuando el sueño ocurre después de una sesión  o  inmediatamente antes, lo cual tiene bastante lógica, ya que la producción onírica es un proceso en relación a lo que ocurre entre la persona y su ambiente. La estrategia es, aparentemente, bastante simple ya que basta con fijarse en los verbos que utiliza para narrar su sueño y la invitación que se le hace es que muestre cómo dichas acciones las vive  en la terapia y en qué momentos. Así, por ejemplo, si el soñante reporta “Sueño que voy por una calle oscura y ando buscando una casa que no encuentro”, una intervención desde este modelo sería “¿En qué momentos durante la terapia te has sentido como buscando algo que no has encontrado?”.
En cierta ocasión utilicé esta estrategia con un paciente en particular por diversas razones,  la principal es que yo aparecía en su sueño. Intuí que obligadamente él me había puesto dentro de él para expresarme algo, de hecho llegó con la intención de contármelo. Sin entrar en detalles, el eje del sueño era que yo desaparecía en cierta escena. Entonces le pregunté si temía que yo desapareciera en la vida real. De momento hubo desconcierto y luego asombro porque efectivamente esa era la fantasía que le generaba ansiedad. Este tipo de modelo prescinde de la intervención activa del grupo y es más propicio para un contexto de terapia individual.
El Modelo deconstructivo parte del supuesto de que el sueño es una metáfora de lo que está ocurriendo en uno o varios aspectos de la vida del soñante. Aquí el trabajo casi llega a ser interpretativo pero de modo diferente al psicoanalítico. En primer lugar, se focalizan las transformaciones emocionales del sueño, el tipo de relación que guarda el soñante con los otros elementos –“es más poderoso que el medio”, “es menos poderoso que el medio”, “acepta su deseo o lo censura”, etc. 
Se decodifica la estructura general de la metáfora, se le devuelve al soñante de forma genérica, más allá de la escena específica del sueño y se va ajustando con él hasta que aparece una respuesta emocional significativa, para entonces indagar cómo el descubrimiento se transfiere a su vida. Esto puede servir como detonador para clarificar temas no abordados de manera explícita en las sesiones.
Un ejemplo de ello sería el de Olivia. En su sueño ella platicaba con un exnovio a la orilla de la playa y se ponía nerviosa porque su marido andaba “por ahí” y temía que llegara en cualquier momento aunque “no estaba haciendo nada malo”. Lo primero que se me ocurrió decirle fue “Tu sueño me da la impresión de que te  avergüenzas por algo que todavía no has hecho”. La siguiente intervención, después de ver cómo abría desmesuradamente lo ojos fue: “Parece que cuando una persona significativa para ti no está cercana, te da por tener fantasías agradables donde te sientas acompañada”. Puesto de esta manera, el sueño fue el atajo a través del cual pudimos abordar su vergüenza para asumir su deseo sexual, la culpabilidad que experimentaba cuando se acordaba de aquel exnovio y cómo esto se relacionaba con su necesidad de sentirse más acompañada por su marido. Este modelo se presta más para un escenario de terapia individual aunque cuando lo he aplicado en grupo, la decodificación de la metáfora puede tener un rebote emocional importante en el resto del grupo.
El Modelo “Tai-Chi” supone que el sueño expresa movimientos interrumpidos –de nuevo la retroflexión- y esa es la vía para descubrir el mensaje o significado. Tiene la ventaja  de ser un modelo poderoso que puede emplearse tanto en escenarios de terapia individual como de grupo de desarrollo. Cuando este es el caso, es especialmente útil para sueños muy intensos cuando el soñante tiene serios problemas con la exposición (vergüenza) ya que el contenido del sueño rápidamente es dejado de lado.   La estrategia general se desdobla en las siguientes etapas:
1) Segmentar el sueño según los cambios emocionales, pidiéndole al soñante que los nombre desde su vocabulario.
2) Generar una estructura espacial donde se ubique la relación entre cada uno de los sentimientos identificados, con objetos o cojines.
3) Traducir cada sentimiento nombrado en una postura física que el propio soñante genere.
4) Pedirle que exprese con una frase lo que la posición le induce.
5) Una vez hecho esto de manera lenta y cerciorándome de que cada sentimiento está referenciado a nivel físico y verbal,  le pido al soñante que recorra la secuencia de manera fluida.
6) Le propongo que identifique si esta secuencia de emociones está puesta en su vida y de qué manera.
7) A veces le puedo proponer que avance hacia una posición física y con una frase que él genere para salir de esa estructura. Incluso he removido los últimos eslabones para instigarlo a “hacer algo diferente” una vez que se da cuenta de cómo está atrapado en círculos viciosos. Esto suele dar un cierre natural, desde los propios esquemas del soñante, a situaciones inconclusas antiguas.
Me voy a permitir narrar brevemente el sueño de Mirna donde la aplicación de este modelo mostró sus bondades de manera asombrosa. Su sueño era ansiógeno por persecución con un fuerte tinte de vergüenza. Ella andaba en la calle y de pronto necesitaba ir a un sanitario con urgencia por lo que se metía a unos baños públicos. Ninguno de los retretes tenía puerta y el que la tenía daba a una ventana por la que cualquiera que se asomara, podría verla. Su necesidad era tanta que decide correr el riesgo pero cuando apenas iba a bajar sus prendas volteaba y encontraba a un hombre que la observaba. Finalmente terminaba  ensuciándose en la ropa con un sentimiento terrible de impotencia. Pusimos nueve cojines que representaban los cambios emocionales que iba experimentando en el transcurso del sueño y que giraban en torno al miedo, la desesperación y la vergüenza. Los dos últimos eslabones se representaron con las frases: “No fue culpa mía” y “De todos modos pierdo”. Cuando le pido que repita la secuencia completa con las posturas y las frases, sorpresivamente, casi al final, le quito los dos últimos cojines y pongo otro a cierta distancia al que bautizo con “el cojín de la incertidumbre”. El grito de angustia que lanzó cuando vio que eran removidos nos impactó a todos.  “¿Ahora qué voy a hacer?” dijo llorosa.  “¿Qué alternativa tienes a la derrota repetida?”, “No lo sé”, “Te voy a pedir que llegues a este cojín de cualquier manera menos caminando y que te fijes qué requieres para alcanzarlo”. Después de concentrarse y acopiar sus fuerzas, saltó en el cojín.
Esto fue una metáfora física que le ayudó a entender la seguridad que le daba en infinidad de situaciones cotidianas el prever la humillación, el desprecio y la autocompasión como resultados. Aquí, descubrió que hay alternativa a la derrota y que si se concentraba en la situación real (el cojín, la distancia, la tarea y sus movimientos) y no en el prototipo de su paradigma, podía hacer cosas diferentes. Es importante aclarar que pudo lograr esto justamente porque fue expresando y asumiendo sus estados emocionales a lo largo del proceso.
Narrado así, pareciera que todo es cuestión de aplicar la estrategia “correcta”. Nada más alejado de la realidad. Detrás de estos aciertos, hay muchos fracasos y nunca se cuenta con la experiencia suficiente que nos haga inmunes a un traspiés. Los mejores trabajos de sueños implican la participación activa y alineada de todos: soñante, grupo y terapeuta. El campo opera unificado con su enorme complejidad y la intuición/reflexión es la principal herramienta para  ofrecer intervenciones que apunten hacia otras posibilidades más allá de los automatismos cotidianos. (No obstante, quiero enfatizar que para mí el que sueña, es el experto en su vida sólo que se le ha  olvidado y uno lo invita a recordar.)
Cuando llegamos a lograrlo, la intervención impacta como una piedra en el agua: el centro es el soñante y las ondas llegan al facilitador y al grupo de ida y luego en sentido inverso.


Arturo E. Etienne G.

Bibliografía
1. Arenas, L. 1997. Manejo de sueños con Psicoterapia Gestalt, Figura Fondo,Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt, México.
2. Caballero B. G., (1999) Apuntes sobre sueños, Especialidad en Psicoterapia Gestalt, Instituto Humanista de Psicoterapia Gestalt, México.
3. Castanedo, C. 1983 Terapia Gestalt , Ed. Texto, Universidad de Costa Rica , Costa Rica
4. Ginger, S., “Gestalt, el arte del contacto”. Editorial Oceano. México (2005)
5. Ginger & Ginger. 1993.  Gestalt: una terapia de contacto. Ed. Manual Moderno. México.
6. Perls, F. 1991. Sueños y existencia , Ed. Cuatro Vientos, Chile.
7. Vázquez,C.B. (1999)